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Niceto Alcalá-Zamora (político)

Niceto Alcalá-Zamora (político)Nació en Priego de Córdoba el 6 de julio de 1877 y murió el 18 de febrero de 1949 en Buenos Aires. Estudió solo en su pueblo y en su casa, terminando la carrera de Derecho en la Universidad de Granada a poco de cumplir los diecisiete años. A los veintiún años, tras el doctorado en Madrid, que obtuvo con el premio extraordinario (entonces único), ingresó como Oficial Letrado del Consejo de Estado, mediante oposición en la que conquistó el número primero de su promoción. En el Consejo de Estado se especializó en temas administrativos, a los que, asimismo, consagró atención preferente cuando años más tarde se dedicó al ejercicio de la abogacía. Poco después de su ingreso en el Consejo de Estado, la Facultad de Derecho de Madrid, en la que había sido alumno predilecto de don Gumersindo de Azcárate y de don Rafael de Ureña, le designaba profesor auxiliar, y con tal carácter explicó en ella Derecho administrativo y Literatura jurídica. Diputado sin interrupción desde 1906, se dedico a la discusión de todas las leyes importantes, más que a los debates políticos. Fue sucesivamente secretario del Gobierno civil de Madrid, Director general de Administración local, subsecretario de Gobernación, ministro de Fomento, Presidente de las Comisiones parlamentarias de Guerra y Marina, miembro de la comisión de desarme en la Sociedad de Naciones, y Ministro de la Guerra. Cuando el Rey suspendió, en 1923, la Constitución y estableció la Dictadura, Alcalá-Zamora se distanció de Palacio, figuró en la oposición constitucionalista, y negándose a transigir con la impunidad de la Corona, presidió los trabajos de la coalición republicano-socialista, siendo por tal motivo preso y acusado ante el Consejo Supremo de Guerra y Marina, cuya condena, en marzo de 1931, fue condicional. Procuró imprimir carácter pacífico al movimiento revolucionario, que triunfó en las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, en las cuales fue elegido concejal del Consorcio de Turismo de Madrid; y dos días después, al marcharse el monarca, presidió el Gobierno provisional de la República, cargo que dimitió en octubre del propio año por encontrar sectaria y dañosa la fórmula votada para el problema político-religioso. Las Cortes Constituyentes le eligieron el 10 de diciembre de 1931, por unanimidad de los partidos, Presidente de la República. El 7 de abril de 1936 fue destituido de tal cargo por la Cámara izquierdista, con pretexto de que no era procedente la disolución de la anterior Cámara derechista, que las izquierdas habían pedido insistentemente y el país ratificado en las elecciones del 16 de febrero del propio año. Meses después, Alcalá-Zamora, que para contribuir al apaciguamiento del país no quiso resistir tan arbitraria destitución, salió de España para un viaje por el Océano Ártico y Noruega muy pocos días antes de estallar la guerra civil. Desde entonces vivió fuera de su patria (Francia, Senegal, Marruecos francés, Cuba y Argentina), combatido durante la guerra civil por los dos bandos contendientes, que le despojaron de toda su fortuna. En junio de 1941, el llamado tribunal de responsabilidades políticas del régimen franquista le condenó a la confiscación total de sus bienes, comprendiendo en ella los de sus hijos, y una minuta de cincuenta millones de pesetas, inhabilitación absoluta, extrañamiento y pérdida de la nacionalidad, todo ello en virtud de un precepto retroactivo, singularísimo y exclusivamente personal, por no haber cometido el delito de golpe de estado, y haber observado lealmente la constitución, que había prometido guardar. Arribado a la Argentina en enero de 1942, después de una interminable odisea, que relató en su libro 441 días..., durante los siete años de su residencia en aquellas tierras desplegó en libros, artículos de prensa y conferencias una actividad infatigable. Académico de número de la de Ciencias Morales y Políticas desde 1920 y de la Española de la Lengua a partir de 1931, fue Presidente de la Academia de Jurisprudencia y Legislación durante los años 1930 y 1931. Poseía las más altas condecoraciones nacionales y extranjeras.

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