La ciudad se habitúa a las cumbres

Las fuertes medidas de seguridad sorprenden, pero cada vez menos. Córdoba se está acostumbrando a las cumbres y a sus consecuencias. El vuelo del helicóptero policial, los fuertes controles antiterroristas en las grandes avenidas y la presencia de más de 200 agentes -Tedax incluidos- en la ciudad llaman la atención, pero ya casi todo el mundo sabe por qué: una cumbre diplomática en la ciudad.

Y es que desde que Miguel Ángel Moratinos -diputado por Córdoba- asumió la cartera de Asuntos Exteriores en 2004 ha traído a Córdoba media docena de cumbres que ponían la capital patas arriba durante un par de días. Ayer, casi los más sorprendidos eran los turistas que paseaban junto a la Mezquita. Uno de ellos, el polifacético actor Leo Bassi, fue de los pocos turistas que se atrevió a acercarse al cordón policial a preguntar qué pasaba, mientras la delegación al completo del foro Diálogo 5+5 visitaba la Mezquita.

Y dentro del templo milenario y el gran símbolo de la Córdoba de las tres culturas, el ministro ejerció de cordobés de adopción y anfitrión en el paseo turístico por el interior del templo. Acompañado de un guía, no dudaba en explicar a sus homólogos de Libia y Marruecos las características de un edificio que en el Magreb es estudiado al detalle en todas las escuelas como excelencia del arte islámico. '¿Y no podemos rezar dentro?', se preguntaban extrañados un grupo de periodistas argelinos en la calle Torrijos. Esta vez, en el Mihrab no hubo ni amago de rezos; tan sólo una foto de familia.

La comitiva llegó hasta la Mezquita andando desde el hotel Córdoba Palace. Un lento paseo por la Judería que se repitió hasta el Alcázar de los Reyes Cristianos, donde la alcaldesa de Córdoba, Rosa Aguilar, aguardaba a los altos mandatarios para ofrecer una cena en nombre del Ayuntamiento. Alcachofas confitadas de primero, merluza con salsa de carabinero de segundo y bombón de chocolate blanco con fruta de postre formaron el menú que degustó la delegación del foro Diálogo 5+5 en nombre de los cordobeses en el Alcázar.

Los cordobeses se han acostumbrado tanto a las cumbres que incluso les molestan. Un vecino que paseaba a su madre en silla de ruedas de la Mezquita discutió con una pareja de agentes municipales porque una tremenda fila de coches oficiales ocupaba las aceras. 'Para mí lo primero es mi madre', llegó a gritar, mientras los agentes le pedían perdón y un poco de comprensión.

Sin embargo, la mayoría de los cordobeses aplauden la celebración de estas cumbres por el impacto económico y la proyección internacional de la ciudad que permite. Por un par de días, se disparan las reservas hoteleras de alto standing y las aspiraciones de Córdoba para convertirse en ciudad de congresos. El primer paso ya lo ha dado: acostumbrar a sus vecinos.

Fuente: El Día de Córdoba - 21/04/2009

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