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Dinastía Omeya (políticos)

Recepción en Medina AzaharaABDERRAMÁN I

Conocido con el sobrenombre del "Inmigrado" ya que tuvo que huir de su patria a causa de la matanza de su familia, ocasionada por los Abasidas. Era rubio y muy alto, tuerto de un ojo, llevaba los cabellos esparcidos en dos tirabuzones. Sobrio, enemigo de los placeres, amante de la caza y de una gran cultura, sentía pasión por la poesía.

En su huida por salvar la vida, el "Inmigrado" desembarcó en una playa de Almuñécar, desde allí comenzaría su camino hasta conquistar Córdoba el 15 de mayo del 756, donde se le reconocería como emir; su reinado se distinguió por la conservación de antiguos monumentos y la construcción de nuevos (la Mezquita, la Arruzafa), la apaciguación de la península. Hizo de Córdoba la capital de Al-Andalus y comenzó para nuestra ciudad siglos de esplendor y luego de decadencia.

HIXEM I

Hijo de Abderramán I sucedió a su padre en el trono a la edad de 31 años. Era de tez blanca y pelo rojizo. Despierto y enérgico, sencillo y piadoso. Se vio en la necesidad de luchar contra algunos de sus hermanos que no lo reconocieron como sucesor al trono. Continuó la construcción de la Mezquita, comenzada por su padre, y tuvo la satisfacción de acabarla.

Murió el 28 de abril del año 796.

AL-HAKEM I

Ocupó el trono a los 26 años de edad, con la oposición de sus tíos Sulaymán y Abdalá que trataron de arrebatárselo. Era de tez muy morena, alto y delgado. De carácter duro y presuntuoso, muy cruel y despiadado.

Se le conoció por el "Rabalí" - el del Arrabal-. Con motivo de imponer un nuevo tributo, se desencadenó una rebelión que costó la vida a más de 500 súbditos, a otros los castró y desterró a unos 20.000 a África. El Arrabal del Mediodía o Secunda quedó totalmente arrasado, prohibiendo bajo pena de muerte edificar en aquel lugar.

En contra partida a su violenta represión, se preocupó de la cultura de sus súbditos mandando edificar varias escuelas. Con el propósito de instruir a los cordobeses en todas las ramas del saber mandó traer los mejores maestros de Oriente. Murió el 21 de Mayos del año 822.

ABDERRAMÁN II

Tenía 20 años cuando subió al trono, como su padre y su abuelo tuvo que reprimir las pretensiones al trono de su tío Abdalá, también tuvo que luchar contra los cristianos de Asturias y de los Pirineos; Mérida y Toledo se sublevaron.

Fue de excelente ingenio, muy erudito, cultivó la Poesía y protegió las Letras y las Artes. Era alto, moreno, de ojos grandes y negros y larga barba.

Su Corte fue la más brillante de la época, bajo su reinado Córdoba adquirió resonancia Universal, siendo la primera ciudad del mundo que tuvo pavimentación y alumbrado público.

Reparó caminos, canalizó el agua por medio de tuberías de plomo, amplió la Mezquita, construyó un colegio con capacidad para 300 huérfanos. A él se debe la invención e instalación de una gran rueda de madera, "la Albolafia", movida por la corriente del río para regar los jardines del Alcázar.

Murió el 22 de Septiembre del año 852.

MUHAMMAD I

Ocupó el trono a los 29 años de edad. Muy culto y excelente poeta sentía un interés especial por las matemáticas. Era bajo, con la cabeza pequeña y abundante barba.

Remató las obras de la Mezquita-Aljama renovando la parte antigua y afianzando la nueva. Como su antecesor, combatió a los cristianos de Asturias y de los Pirineos. Hizo una tregua con el Rey Don Alfonso.

Murió el 4 de Agosto del año 886.

AL-MUNDIR

Sube al trono a los 42 años de edad. Era moreno, de cabello ensortijado, tenía el rostro picado de viruelas. Fue un guerrero extraordinario, muy arrojado y valiente, lo que le costó ser herido en varias ocasiones.

Su principal preocupación al subir al trono, fue la paz del reino siempre turbada por levantamientos y rebeliones.

Se sospecha que su muerte, por envenenamiento, fue provocada por su hermano y sucesor el día 12 de Abril del año 888.

ABDALÁ I

Cuando subió al trono tenía la misma edad que su hermano y antecesor. Era rubio, de ojos azules, tez clara y estatura regular.

Tuvo que reprimir sublevaciones familiares que afectaron gravemente al desenvolvimiento de la cotidiano de la ciudad.

En los años 900 y 902, Córdoba padeció una de las más grandes avenidas del río Guadalquivir, las aguas rompieron las defensas, inundando la Ajerquía o ciudad Baja y el Arrabal del Mediodía, pereciendo ahogados muchos de sus habitantes, llegó a faltar los alimentos y se desencadenó una terrible epidemia de peste.

Falleció el 15 de Octubre del año 912.

ABDERRAMÁN III

Fue educado e instruido por los mejores maestros de la Corte. Tenía el pelo rubio, pero se lo pintada de negro y los ojos de un azul oscuro. Su piel era blanca, y su rostro atractivo. Al subir al trono su primera preocupación fue restaurar el prestigio de la Disnatía Omeya, lo que consiguió después de siete años de guerra.

Extiende su poder al Norte de África y los límites de Egipto, siéndole tributarios varios reyezuelos del África Negra. Para festejar estos acontecimientos la Junta de Nobles acordaron por unanimidad constituir el Califato de Occidente, siendo Abderramán III su primer Califa.

Esto significa para Córdoba que iba a vivir la época más floreciente de su historia, convirtiéndose en la ciudad más grande de Europa y la más culta del mundo, las escuelas se multiplicaron y los estudios atraían un considerable número de estudiantes, tanto musulmanes como cristianos.

Fue justamente llamada -"Emporio de las Ciencias" - "Cuna de la Ley Musulmana" - "Perla del Mundo" - "Corte de los Califas" - "Luz de Occidente", mientras que en los Reinos Cristianos solamente sabían escribir los monjes y algunos nobles, en la Córdoba musulmana no existían prácticamente analfabetos.

Abderramán III emprendió varias obras, pero sin duda, por la que siempre se le recordaría sería por la construcción de una ciudad "Medina-Azahara".

Se comenzó la obra el 19 de noviembre del año 936, la ciudad está levantada a unos siete kilómetros de la capital, en la falda del llamado Monte de la Novia. Se construyó para complacer a una jovencita de su íntima amistad, a la que el Califa profesaba un gran afecto.

En el año 941 se terminaron las obras de la ciudad y a ella se trasladó la corte, todos los organismos así como su casa civil y militar, convirtiéndose en la residencia oficial del Califa. Describir Medina-Azahara sería como describir un palacio de las Mil y una noche. Abderramán III falleció el 16 de octubre del año 961.

AL-HAKEM II

Heredó de su padre el amor a las letras. Fue el califa más culto de los omeyas andaluces y seguramente el menos cruel, tal vez el único de ellos que nunca se complació en la violencia y en la sangre. Subió al trono a la edad de cuarenta y seis años.

Aunque no era amante de la guerra, la hizo contra su voluntad, supo luchar tan bien que obligó a sus enemigos a pedir la paz.

Al-Hakem favoreció a los mayores sabios de su tiempo, al cirujano Abulcasis, cuyo tratado de cirugía, traducido al latín, se extendería durante siglos por las escuelas de Europa, al matemático y alquimista Maslama al-Mairití, que es el primer madrileño célebre del que haya noticia, y que escribió un tratado de aritmética y un manual para la fabricación de astrolabios y tradujo por primera vez el "Planisferio" de Tolomeo.

Una de las grandes pasiones del Califa eran los libros, no sólo era un coleccionista maniático; también era un lector escrupuloso y voraz. Según iba leyendo anotaba sus reflexiones en los márgenes, y consignaba siempre la fecha en que concluyó la lectura y el nombre y la patria del autor de cada volumen.

Pero el destino de la biblioteca de al-Hakem y el de casi todas las de Córdoba fue tan cruel como el del palacio imaginado y construido por su padre. Algunos años después de la muerte del califa miles de libros fueron arrojados y consumidos por el fuego.

Falleció en el año 976.

HIXEM II

Fue proclamado Califa a los seis años de edad, quedando como regente su madre la Sultana Sobeida, que nombró gobernador del reino a Muhammad ben Abí-Amir.

Hixem II demostró tener un carácter débil e indolente, prefiriendo estar encerrado en Medina-Azhara rodeado de cantores y bailarinas, antes que tomar las riendas del gobierno.

Fue Muhammad quién asumió las obligaciones del Califa. Luchó contra los cristianos, causándoles grandes estragos. En la toma de Santiago mereció el renombre de Almanzor - "El insigne vencedor".

A la muerte del Califa (1013) se autoproclamó Rey, quiso ser igual que el Califa mandando edificar una nueva ciudad residencial a la que llamó Medina-Zahira o Ciudad Brillante. La ciudad se construyó a unos tres kilómetros de la capital a orillas del Guadalquivir, de está época fue la unión de todos los arrabales de la ciudad.

ABDERRAMÁN IV AL-MURTADA

Fue un digno descendiente de la familia Omeya, hombre culto y virtuoso, sus partidarios lo proclamaron en Jaén Califa de Córdoba.

Reunió un gran ejército para continuar la guerra y expulsar del trono al usurpador, con el fin de restaurar la Dinastía de sus antepasados.

Trató de acelerar la terminación de la contienda y cuando se disponía a marchar con refuerzos a tierras de Granada, fue ahogado en el baño por los esclavos que le servían. Tal vez comprados por los alaminies, este asesinato se publicó como si hubiese fallecido el califa de muerte natural.

Falleció en el año 1018.

YAHAYÁ BEN ALÍ BEN HAMMAD

Pactó con su tío reinar juntos en España, entró en Córdoba acompañado de su guardia de negros de Sús atropellando y no respetando lo tratado con su tío.

Procuró por todos los medios atraerse las simpatías del pueblo evitando cometer injusticias, pero sus súbditos acostumbrados a las rebeliones y a los cambios rápidos de gobernante, se sublevaron, Yahayá huyó de la ciudad camino de Algeciras a primeros de febrero del año 1023.

ABDERRAMÁN V

Al subir al trono se propuso reparar todos los males que padecía el Estado, al imponer nuevos impuestos, dado que el tesoro público estaba agotado, se hizo impopular entre el pueblo.

Por este motivo estalló la revolución en Córdoba, los amotinados asaltaron de noche el Alcázar asesinando a la guardia y violando a las mujeres del harén. Abderramán, espada en mano, trató de defenderse pero fue muerto y su cadáver bárbaramente destrozado.

Reinó desde Diciembre del 1023 hasta el 3 de Febrero de 1024, siendo el último soberano Omeya, su muerte supuso el fin del Califato de Córdoba.

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